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Según
Ramírez Gil
H. et al. en (ref. 4) "Esta es la familia más numerosa de
los
siluriformes, con cerca de 600 especies en Centro América y
Sur
América (Santos et al. 1984). El cuerpo está
cubierto
completamente por escudos óseos dispuestos en 3 a 5 series
longitudinales, solo están libres los nostriles, los ojos,
los
poros sensoriales y las inserciones de las aletas (Burgess, 1989). La
boca es inferior, en algunas especies con los labios formando una
ventosa. Las aletas dorsal, pectoral, anal y adiposa (cuando
está presente), con un radio fuerte".
Según Galvis G. et al. en (ref. 7) "Posee,
según los
cálculos más conservadores, no menos de 200
especies,
distribuidas en casi todos los ambientes de las aguas dulces
neotropicales. La boca en forma de ventosa sugiere que esta familia
debió originarse en ambientes de corrientes
rápidas o de
torrentes, desde donde irradió a los demás tipos
de
ambientes. Comúnmente se conocen con nombres como "Cuchas",
"Corronchos"o "Lapiceros [...] La mayoría de sus especies
habitan aguas corrientes y bien oxigenadas, como ocurre con los
géneros Loricaria, Farlowella, Chaetostoma y Ancistrus.
Otros
géneros Hypostomus y Pterygoplichtys frecuentan charcas o
lagunas casi anóxicas.
Los géneros se distribuyen en un gradiente altitudinal
así: en los torrentes de alta montaña habitan los
géneros Chaetostoma y Ancystrus, que poseen forma corporal
bastante hidrodinámica, con hocico achatado y una eficiente
ventosa bucal. Los caracteres mencionados les facilitan vivir en aguas
correntosas, al permanecer adheridos a las rocas, con un gasto
energético mínimo. En los piedemontes,
donde los
cursos de agua son menos, rápidos, predominan las formas
alargadas, como Farlowella y Sturisoma. Loricaria y Loricarichthys y
otros de cuerpo robusto, de mayor tamaño como Hypostomus,
Panaque, Pterigoplichthys. La mayoría de los loricadidos,
particularmente los que habitan aguas claras, son de actividad
nocturna. Aunque sus hábitos reproductivos son
bastante
variados, las posturas son siempre de un número reducido de
huevos, ricos en vitelo (yema) y de gran tamaño (2
o
más milímetros de diámetro). El
cuidado suele
estar a cargo de los machos y la estrategia depende del tipo de
ambiente en que vivan la especie. Los de torrente los protegen
adhiriéndolos bajo las rocas; otros como
Hypostomus y
Pterigoplichthys depositan los huevos en oquedades de
sección
triangular que cavan en los lechos arcillosos o arenosos. Los machos de
Loricaria y Loricarichthys portan consigo los huevos, bien
sea,
envueltos en el labio inferior o adheridos al abdomen. En todas las
especies el intestino es muy largo y enroscado,
característico
de una dieta vegetariana".
Según Maldonado O. en (ref. 16) "El primer rayo de
las aletas
pectorales y dorsal, están endurecidos y al igual que los
dorádidos les sirve de protección contra
predadores,
además de poseer un sistema de bloqueo de las aletas que les
permite fijarse al sustrato en el cual se encuentran. [...] Muchas de
las especies de esta familia tienen respiración accesoria,
que
se realiza por medio del estomago, permitiéndoles sobrevivir
en
aguas de baja concentración de oxígeno disuelto y
mantenerse por varias horas fuera del agua o en el barro"
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